viernes, 18 de noviembre de 2011

¿Por qué somos inconformistas?

El tema que voy a tratar es el inconformismo del ser humano. ¿Os habéis parado a pensar cuántas veces salen de nuestra boca peticiones al cabo del día? O mejor dicho ¿Cuántas de las peticiones que hacemos son realmente necesarias?
Personalmente he elegido este tema porque mí día a día lo vivo con personas inconformistas, incluida yo, y creo que aunque sea una actitud involuntaria del ser humano, no debería de ser así.
Inconformismo es la actitud consistente en la falta de conformismo o de aceptación de lo establecido, es decir, estar en desacuerdo con algo.
Este valor tiene diversos puntos de vista del que se podría mirar y los que más me han llamado la atención son los siguientes.


Por un lado existe una actitud inconformista por parte de nosotros, los jóvenes. Casi siempre que deseamos algo y lo conseguimos tener, al poco tiempo queremos tener más y así sucesivamente. Pero cómo ya he dicho anteriormente ¿Cuántas de las peticiones que hacemos son realmente necesarias?
Yo primeramente me defino como persona inconformista, por ejemplo, mismamente el otro día le propuse a mis padres cambiar de móvil ya que la tecnología ha avanzado y mi móvil tiene apenas un año.
¿Por qué pido algo con lo que sin él podría vivir?¿Necesito algunos de estos aparatos para vivir? Creo que a veces depende de la sociedad económica en la que nos encontremos y es de esta forma que nuestras peticiones no necesarias acaban siéndolo de una u forma.
Pero si salimos de la sociedad que hoy en día aquí tenemos, vemos una extensa división del mundo.
Existen las personas que piden comida, bebida y seguros sanitarios. ¿Cuántas de estas peticiones son realmente necesarias? Creo que la respuesta por parte de la mayoría  sería TODAS. Sólo las personas que viven la pobreza son conscientes de lo poco que se necesita para vivir y en esta amplia gama de valores, también para ser feliz.


·         Hay niños que no piden una blackberry ni una Xbox para jugar, éstos niños piden poder alimentarse para en un futuro sí poder tener la salud suficiente para jugar con sus amigos.


·    También hay niños que no piden trabajar, piden tener una educación y sueñan con aprender y en un futuro poder dar la buena vida que ellos no han tenido a sus hijos.

Existen personas que no piden tener un chalet con jardín, piscina y barbacoa, tampoco piden tener una casa con dos pisos, piden tener mínimo 4 paredes y un techo en el que alojarse y poder hacer sus vidas allí.

¿Acaso algunas de estas cosas no son necesarias para la vida humana?
Bueno, y ahora ya que la empatía nos ha ayudado a visualizar ése punto de vista, creo, que no deberíamos ser tan inconformistas viendo que hay personas que se conforman con lo que para nosotros es “lo más normal” tener. ¿Y qué quiere decir “lo más normal”? ¿Acaso algún día por cualquier catástrofe no podemos quedarnos sin “lo más normal”? Quién sabe si algún día nos quedemos sin recursos que no estamos acostumbrados a valorar.



Ahora si hacemos una comparación de lo que para ellos es todo lo que desean y lo que nosotros deseamos encontramos lo siguiente:
·         Ellos desean tener una casa, tener ropa que ponerse, recibir una educación, tener un plato en la mesa con comida  la hora de comer, poder beber agua cuando tengan sed, ducharse cuando lo necesiten, y tener una atención sanitaria.
Todo esto les pone conformes, pero son inconformistas porque no lo tienen, y ¿entonces nosotros? Si tenemos todo eso ¿porqué somos inconformistas?
·         Si lo pensamos, todos sus deseos, son nuestras normalidades.
A veces no nos damos cuenta de que vivir con todo lo que he dicho anteriormente es vivir bien, pero sin embargo como humanos siempre pedimos más y para ser conformistas necesitamos ropa a nuestro estilo, móviles de última generación,  bebidas que no sean agua, aparatos de entretenimiento, productos de belleza etc..

En conclusión: Somos personas inconformistas porque no sabemos valorar lo que ya tenemos y siempre deseamos tener más. Quizás si algunas personas de la pobreza salieran de ella con las necesidades prioritarias, a lo mejor en un momento dado querrían más y más cosas… porque ellos también son personas humanas, y se volverían inconformistas.
También he aprendido que siendo consciente de lo poco que necesitas para vivir te das cuenta de lo poco que se necesita para ser feliz.

sábado, 8 de octubre de 2011

¿Existen las casualidades?

¿Cuántas veces nos hemos preguntado porqué nosotros? ¿Por qué no a otra persona, sino yo?
No creo en las casualidades, bueno, a decir verdad, no en casi todas. Creo que todo lo que pasa es por alguna razón, creo en el destino. De forma que cuando nos pasan las cosas, no es que estén escritas en algún lugar, ni tampoco digo que esté todo planeado. Pero sin darnos cuenta, de alguna forma, cuando elegimos, cuando decidimos algo, es un gran paso para nosotros, y seguido de lo que hayamos decidido hacer vienen las consecuencias. "Consecuencias". Una palabra que casi siempre que se utiliza se entiende por malos hechos, y no, también existen las consecuencias buenas. Quiero decir, depende del camino que hayamos tomado, puede que a lo largo haya hoyos, piedras, bichos.. pero quién sabe si en el fondo del hoyo hay alguien, si debajo de una piedra hay una nueva oportunidad y si un bicho es una mariposa...

Es extraño, siempre que estamos o nos sentimos felices todo nos parece perfecto, hasta las cosas que más te molestan, en vez de apartarlas como haces rutinariamente, optas por dejarlas ver.. Pero por el contrario, cuando nos ha pasado algo, se nos vienen a la cabeza miles de preguntas, empezando por la dicha anteriormente ¿Por qué a mi?. Una pregunta que no tiene respuesta, primeramente porque te la haces tu mismo, sin que nadie te escuche, y posteriormente porque no hay que responder, pero te la sigues haciendo hasta el punto de empezar a pensar que lo que pasa sería que tenía que pasar, que algunas cosas son ley de vida, y las restantes por definición son casualidades o destinatarias, ahí entra en la personalidad de cada persona, pero.. ¿Acaso es casualidad la muerte?. Todos sabemos que cuando nos enamoramos de alguien, lo único que pretendemos cuando salimos es verle y perseguirle de una manera "sin que se note" para estar cerca suya. ¿Acaso es casualidad si estás enamorado encontrarte con esa persona?. ¿Acaso es casualidad que cuando te pase algo bueno los que casi nunca te han apoyado en los malos momentos vengan a ti?

No pongo en duda que las casualidades existan, pero si termino diciendo que depende de lo que hagas en el presente, el futuro vendrá tras las los actos del pasado.

martes, 4 de octubre de 2011

El tiempo como vida.

Que aveces no encontremos el camino adecuado, no significa acampar y no salir en busca de lo que te espera. Que haya nubes en el cielo tampoco quiere decir que nunca volverás a ver las estrellas. Y con esto digo que el tiempo es el mejor método para todo. El tiempo hace el olvido, el tiempo hace la llegada de otras cosas, el tiempo hace llorar, pero también sonreír.
El tiempo hace que en un punto de tu vida te plantees hacer dos columnas, y sepas diferenciar lo imposible de lo improbable, lo bueno de lo malo, lo que merece la pena y lo que no... y cuando tienes ya esa lista, es con la que aprendes y convives para siempre.
El tiempo, hace que los errores se conviertan en cambios, y los olvidos en inexistentes.
Y que el tiempo, hace que cuentes las semanas, los días, horas, minutos y segundos para desear volver a pasar momentos que se quedaron atrás, porque si hay una cosa que el tiempo no puede hacer, y es retroceder.